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"Es
sorprendente que muchas compañías mantengan en puestos
claves a gente completamente destructora". Marie-France Hirigoyen.
ESCENARIO:
EL LUGAR DE TRABAJO.
El
mobbing o acoso laboral se da exclusivamente en el lugar de trabajo.
Las relaciones que se establecen entre los trabajadores, debido
a la alta competitividad, fuerzan a desarrollar estratégias
para conseguir ser el mejor profesional o trabajador. Cuando el
trabajador no lo consigue con su propio trabajo, con el trabajo
del dia a dia, desarrolla estratégias que consisten, básicamente,
en descalificaciones delante de los compañeros y creando
un clima general de ignorancia hacia él. Poco a poco el acosador
va ganando la confianza de éstos y de manera sutil: el acosado
puede no darse cuenta del descrédito hasta transcurrido un
cierto tiempo, demasiado tiempo para poder corregir las manipulaciones.
No hay acosador que esté perfectamente equilibrado. Este
seria un acoso en horizontal, pero también se puede dar el
acoso vertical. Es una práctica que algunas empresas utilizan
para despedir a sus trabajadores y no tener que indemnizarlos por
un despido improcedente.
EL
ACOSO EN LA EMPRESA.
Extraído
del libro"El Acoso Moral" de Marie-France Hirigoyen, psquiatra
y terapeuta familiar. Es una de las grandes especialistas mundiales
en acoso moral. Suele participar en cursos de formación para
médicos y directivos de empresas públicas y privadas.
¿En
qué consiste?
Por acoso en el lugar de trabajo hay que entender cualquier manifestación
de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras,
actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad,
la dignidad o la integridad física o psíquica de un
individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el
clima de trabajo.
¿A
quién apunta?
Las víctimas, al principio y contrariamente a lo que los
agresores pretenden hacer creer, no son personas afectadas de alguna
patología o particularmente débiles. Al contrario,
el acoso empieza cuando una víctima reacciona contra el autoritarismo
de un superior y no se deja avasallar. Su capacidad de resistir
a la autoridad a pesar de las presiones es lo que la señala
como blanco.
Cómo
impedir que una víctima reaccione
Rechazar
la comunicación directa
Descalificar
Desacreditar
Aislar
Las novatadas
Inducir al error
El acoso sexual
El abuso de poder
Cuando un superior en la jerarquía aplasta con su poder a
sus subordinados, la agresión es más evidente. Con
mucha frecuencia, un "jefecillo" se revaloriza de esta
manera. Para compensar la fragilidad de su identidad, necesita dominar,
y lo hace tanto más fácilmente cuanto que sus subordinados,
temiendo el despido, no tienen otra elección que la de padecer
su dominio. La pretendida buena marcha de la empresa lo justifica
todo: una ampliación de la jornada laboral que no se puede
negociar, una sobrecarga de trabajo urgente, o exisgencias incoherentes.
Sin embargo, presionar a los subordinados de una forma sistemática
es un estilo de dirección ineficaz y poco rentable, puesto
que la sobrecarga de tensión puede generar errores profesionales
y traer consigo bajas por enfermedad. Una mano de obra feliz es
más productiva. No obstante, tanto el directivo intermedio
como la dirección mantienen la ilusión de que así
obtienen una rentabilidad máxima.
En
principio, el abuso de poder no afecta a un solo individuo. Consiste
únicamente en aplastar a todo aquel que sea más débil
que uno mismo. En las empresas, se puede transmitir en cascada,
desde la más alta jerarquía hasta el directivo intermedio.
El
abuso de poder por parte de los jefes ha exisitido siempre, pero
actualmente, aparece a menudo disfrazado de otra cosa. Los directivos
hablan a sus asalariados de autonomía y de espirítu
de iniciativa, pero no por ello dejan de exigir su sometimiento
y su obediencia. Los asalariados se marchan porque las amenazas
al respecto de la supervivencia de la empresa, la perspectiva de
los despidos y el recuedo incesante de su responsabilidad y, por
lo tanto, de su eventual culpabilidad les obsesionan.
La
empresa que fomenta los métodos perversos
Las empresas toleran los abusos de ciertos individuos siempre y
cuando generen beneficios y no produzcan demasiados contratiempos.
Sin duda, podrían favorecer el desarrollo de las personas,
pero a menudo no hacen más que echarlas a perder.
El
acoso es siempre el resultado de un conflicto. Hay que averiguar
si ese conflicto se debe al carácter de las personas implicadas
o si, por contra, es una consecuencia de la misma estructura de
la empresa. No todos los conflictos degeneran en un acoso. También
son necesarios otros factores, como una deshumanización de
las relacions laborales, la omnipotencia de la emperesa y su complicidad
con el individuo perverso.
En
el lugar de trabajo, los jefes de empresa, directivos y supervisores
son los que deben optar conjuntamente por: no ser indulgentes, rechazar
el acoso y velar por que se respeten todos los niveles de la persona.
Aunque ninguna ley regule el acoso moral en la empresa, deben imponer
el respeto de los individuos y erradicar el recismo y el sexismo.
Los sindicatos, cuyo papel es el de defender a los asalariados,
deberían incluir entre sus objetivos la protección
eficaz frente el acoso moral y los demás atentados contra
la persona.
Hacer
que intervenga la justícia
En el arsenal jurídico no existe ninguna ley que castigue
el acoso moral. Por lo tanto, en este caso, es muy difícil
atacar penalmente a un patrón. En cualquier caso, esta diligencia
es siempre larga y pesada.
No
obstante, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una resolución
adoptada en un anexo a la declaración de los principios fundamentales
de justicia relativos a las víctimas de la criminalidad y
a las víctimas de los abusos de poder, define a estas últimas
del siguiente modo: "Se entiende por "víctimas"
a las personas que, individual o colectivamente, han padecido un
perjuicio, especialmente un atentado contra su integridad física
o mental, un sufrimiento moral, una pérdida material, o un
atentado grave contra sus derechos fundamentales, con motivo de
actos o de omisiones que todavía no constituyen una violación
de la legislación penal nacional, pero que representan violaciones
de las normas internacionalmente reconocidas en materia de derechos
humanos".
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